Soy bailarina y coach nutricional.
Y no llegué a la nutrición desde una balanza, sino desde el cuerpo.
Bailando aprendí algo clave:
cuando te movés, no te juzgás.
Escuchás tu ritmo, respetás tus pausas y disfrutás el proceso.
Con la comida debería pasar lo mismo.
Durante años vi cómo la nutrición se llenó de reglas, culpa y exigencia.
Ahí entendí que mi manera de acompañar tenía que ser diferente.
Así nació HEY Nutrición:
un espacio donde nutrirte se sienta como bailar.
Libre, consciente y posible.

Acompaño procesos reales desde el cuerpo, no desde la exigencia.
Nutrir también puede ser un acto de amor propio.
Un proceso humano, real y posible